30.5.11

LA FORMACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO ANDALUZ II

ANDALUCÍA ROMANA
Antes de entrar a estudiar el patrimonio que Roma ha dejado a nuestra región es preciso mencionar al menos las aportaciones pre-romanas de los pueblos coloniozadores, fenicios (sarcófago antropoide del Museo de Cádiz) y griegas que se concretan en estatuillas, cerámicas y ajuares domésticos.
La Península Ibérica fue testiga de las guerras entre Roma y Cartago (guerras púnicas) de las cuales salió Roma triunfante. Ya en el año 205 a.C. Escipión el Africano fundó Itálica como colonia para dar reposo y licencia a los soldados de dichas guerras. Se divide a Hispania en dos provincias: la Ulterior (actual Andalucía) y la Citerior. Andalucía fue, pues, una de las zonas más prontamente romanizadas, pasando después a denominarse provincia Betica.
El patrimonio que Andalucia aporta a la Humanidad en la época romana es muy importante. Poco tiene de original en cuanto que la Bética no era más que una provincia del Imperio pero aun así dejó un importante legado tanto en monumentos y estatuaria como en hombres ilustres (Trajano, Adriano, Séneca).
Importante es la aportación romana en cuanto al urbanismo. Así, las ciudades de la Bética son de tres tipos:

* Ciudad que se superpone a otra indígena (Hispalis)
* Ciudad que se yuxtapone a otra existente (Gades)
* Ciudad que se construye de nueva planta (Baelo Claudia)

Los restos romanos que se conserven en Andalucía son muy numerosos. A las ciudades antes citadas hay que añadir los restos romanos de Itálica y Carmona (murallas, necrópolis). Mosaicos, estatuas, lápidas, puentes (como el de Córdoba), edificios públicos (templos, anfiteatros, teatros) pueden verse en diversas partes de nuestra geografía y en los Museos arqueológicos. Muy ricos en restos romanos son los de Sevilla, Córdoba y Cádiz. Hay también que mencionar las vías romanas, que comunicaban toda la Península.
Para terminar debemos hacer notar que, en determinados grupos sociales y políticos de Andalucía, se ha venido considerando la identidad de Andalucía dando un excesivo peso a todo lo islámico menospreciando el pasado romano y clásico de la Bética. Las aportaciones de Roma a nuestra cultura y a nuestro patrimonio son, como mínimo, de la misma envergadura que la del período islámico (no olvidemos que los siglos de permanencia de cada cultura están casi igualados) y que, a nivel de costumbres, lengua, concepción del Derecho y la familia, debemos más a Roma que a la cultura islámica.

LA ANDALUCÍA VISIGODA
Andalucía fue testiga muda de sucesivas invasiones de pueblos que, aprovechando la debilidad romana, ocuparon temporalmente nuestra tierra. Así, por aquí pasaron los vándalos silingos y los vandalos asdingos, aunque fueron los visigodos quienes se instalan definitivamete en la Península, con capital en Barcelona primero y Toledo después.
El gran siglo cultural de la época visigoda fue el siglo VII, que se centra en la Bética, donde aparecen figuras muy importantes como San Isidoro (autor de las Etimologías, recopilación de todo el saber de su tiempo) y San Leandro (hermano del anterior), ambos arzobispos de Sevilla y que figuran en el escudo de la ciudad flanqueando a San Fernando. Sevilla fue un foco importante de cultural, con una biblioteca muy rica reunida por S. Isidoro.
Restos visigodos se conservan pocos: tesoro de Torredonjimeno en Jaén, restos de columnas y capiteles conservados en la Mezquita de de Córdoba así como restos de la basílica de Santa Eulalia en la misma ciudad, el puente de Pinos (en la provincia de Granada) y poco más.
En Sevilla se pueden citar los restos de un baptisterio en el patio de Banderas, la pila bautismal del Patio de los Naranjos y algunos capiteles de columnas dispersos en algunos monumentos de la ciudad.


AL-ANDALUS
La Andalucía musulmana nos ha legado muchos restos del pasado, algunos de una categoría tal han merecido ser declarados Patrimonio de la Humanidad (Mezquita cordobesa, Alhambra de Granada, Giralda de Sevilla). Aunque últimamente el peso de lo musulmán en lo andaluz se ha exagerado, no cabe duda del gran aporte cultural y artístico de la cultura islámica. La invasión musulmana comienza por Andalucía (711, Tarifa) y acaba en Andalucía (1492, Granada) completándose casi ocho siglos completos de permanencia ininterrumpida.
De un emirato dependiente se pasa al emirato independiente y de ahí al Califato (el califa es jefe político, militar y religiosos al mismo tiempo). La capital del Califato (época de máximo esplendor) se sitúa en Córdoba que, tras la fitna (crisis), se fragmenta en reinos de taifas que caen en manos de invasores almoravides y almohades y se va reduciendo hasta quedar sólo el reino nazarí de Granada.
Durante el siglo X Córdoba fue, sin lugar a dudas, la ciudad más importante de Europa dando algunos autores la exagerada cifra de un millón de habitantes. Figuras como el poeta Ibn-Hazm o el filósofo Averroes (introductor del pensamiento aristotélico) son indicadores del gran nivel cultural de la época. Edificios se conservan muchos, y en buen estado. Hay edificios religiosos (mezquitas) como la de Córdoba, Cuatrovitas y Almonaster (Huelva) y restos de mezquitas en Sevilla (Giralda y Patio de los Naranjos en la catedral, Patios de los Naranjos en el Salvador); Santa María de Carmona; San Juan de Almería; Santa María de Niebla,etc.
En lo referente a palacios: la Alhambra, Medina al Zahara, Reales Alcázares de Sevilla y Jerez, Alcazabas de Malaga y Almería. Murallas defensivas de época islámica son las de Sevilla, Córdoba, Málaga, Niebla, Carmona, Antequera, Granada, etc y la famosa Torre del Oro sevillana, defensa del puerto.
Como la religión islámica desaconseja el empleo de las artes figurativas (pintura y escultura) y prohíbe la representación de la figura humana para evitar la tentación de la idolatría, no se conservan nada de esas artes. En cambio si se conservan objetos decorativos (cerámicas, tapices, arquetas de madera o marfil) de gran valor artístico. En definitiva, un gran legado cultural y artístico que pervive no sólo en monumentos sino en abundante vocabulario (Guadad al quivir= río grande), algunas costumbres, en la gastronomía (alfajores por ejemplo) y en el gusto por lo decorativo y el lujo aparente.

2 comentarios:

el pasado de sevilla dijo...

julian un blog magnifico, pienso repasar las entradas con tranquilidad por que desde luego cada una de ellas son verdaderas clases de historia.

un saludo.

Fernando Hugo Rodrigo dijo...

Saludos,

Muy interesante, el blog. Tengo una duda. Busco y rebusco por la red, pero se ve que no hay ningún plano donde se pueda ver con detalle sobre qué zonas exactamente estaban las distintas etapas de la ciudad sobre la Sevilla actual.

Por otro lado, he leído que algunas excavaciones están cuestionando algunas cosas que se daban por sentada como la situación supuesta del foro.

¿Hay algún libro reciente donde se analice de forma más actualizada cómo sería la Sevilla romana?

Muchas gracias.