23.12.07

LA CASA DE LAS COLUMNAS


Poco después de la conquista de Sevilla por el rey Fernando III en 1248 se funda una congregación de navegantes. Las primeras reuniones se celebraban en las calles de La Rabeta y Arenal, detrás de la actual Plaza de la Magdalena razón por la cual la primera capilla la tuvieron en la collación de la Magdalena que más tarde pasaría a una capellanía de Santa Ana con lo cual comienza su vinculación con el barrio de Triana. Posteriormente esta congregación pasó a constituir una agrupación de mareantes, personas relacionadas con las naos (naves), maestros, pilotos y demás que hacían la carrera de Indias y realizaban sus actividades en la orilla del río.
Al lado de la iglesia de Santa Ana se construyó este edificio que cumplirá diferentes funciones: servirá de hospital ya que atendía a los marineros enfermos; de asilo por cuanto cuidaba de ancianos navegantes; educativo, ya que su actividad más regular y permanente fue preparar a aquellos jóvenes que querían formarse en el conocimiento de las artes de navegación. Actividades todas que eran desarrolladas por esta cofradía. De todas las funciones que tenía fue ganando fuerza la formación de nuevos navegantes por lo que se la denominó “Universidad de Mareantes”.
Durante cerca de dos siglos la Universidad de Mareantes fue una de las edificaciones más importantes de Triana y la institución que más prestigio le dio al barrio. Gracias a ella muchos pilotos formados en esta institución pudieron realizar el viaje al nuevo continente.
A lo largo de su dilatada historia se realizaron numerosos arreglos y reparaciones, hasta que a fines del siglo XVII, debido a la presión de muchas personas que querían que esta institución permaneciera en Triana, así como por la necesidad de una ampliación que acogiera nuevas funciones y actividades, se pasaría al actual palacio de San Telmo, sede actualmente de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Todavía en 1707 existía el hospital y los restos de la antigua cofradía de mareantes, quienes al final se vieron obligados a arrendar su vieja Universidad a distintas congregaciones religiosas y retirarse a unas casas de su propiedad en la calle Luis de Cuadra. En el año 1780 se vende este edificio al presbítero Fernando Narbona quien reformó la casa y colocó en el jardín una cruz de madera en el lugar que ocupó el sagrario. Durante mucho tiempo se mantuvo un altar que miraba al río donde los días de precepto, marinero y galeotes, cumplían con el precepto de la misa sin saltar a tierra,
Recibe el nombre de Casa de las Columnas por el gran número de ellas, que sustentan al edificio así como por las que configuran su entrada por la calle Pureza. En el siglo XIX el edificio pasó por diferentes dueños convirtiéndose en casa de vecinos, hasta que el cubano Rafael González Abreu lo adquiere junto a otras casas de la calle Betis. Durante la República fue un lugar importante de actividad socio política. Después de su restauración su uso es el de Centro Cívico de Triana manteniendo algunos patios y columnas de su antigua obra de fábrica.



2 comentarios:

tecnipericias dijo...

kdjgbh

Jesús Miranda dijo...

Tengo entendido que uno de los compradores de la Casa de las Columnas fué el trianero Sr.Fernandez-Cachero Chica.