7.10.06

LA PORTADA DE SANTA CATALINA Y EL ESTILO GÓTICO-MUDÉJAR

La portada principal que hoy luce esta parroquia procede de la iglesia mudéjar de Santa Lucia extinguida en 1868, una de las tres que conforman, en opinión del profesor Rafael Cómez junto a San Julián y Santa Marina el llamado tipo parroquial sevillano de época medieval. Nosotros las denominaremos mudéjares por ser su denominación más correcta aunque no sea tal vez el más popularizado que ha venido denominándolas como gótico-mudéjar.La portada, restaurada por el arquitecto Juan Talavera y Heredia, se trasladó a su actual emplazamiento en el año 1930 según pone en una lápida que se conserva en la fachada de la iglesia y que reza así:
"ESTA PORTADA PROCEDENTE DE LA ANTIGUA IGLESIA DE SANTA LUCIA FUE DONADA PARA SU COLOCACIÓN EN ESTA DE SANTA CATALINA POR EL EXCMO. SR. D. RAFAEL G. ABREU VIZCONDE DE LOS REMEDIOS" Anno Domini MCMXXX.
La portada propia de la parroquia de Santa Catalina se encuentra en el interior, una vez traspasada la portada más externa que procede de Santa Lucia y que le sirve de protección.
El donante, Rafael González Abreu, fue un magnate cubano nacido en Santa Clara, gran amante de nuestra ciudad que se dedicó a un mecenazgo para salvar edificios destinados a la piqueta. Eso ocurrió con el ex-convento carmelita de los Remedios, que compró y tras la adaptación pertinente que hizo Juan Talavera y Heredia entre los años 1928-29 lo dedicó posteriormente a Instituto de Estudios Hispano-Cubano. Aunque murió lejos de Sevilla, concretamente en Madrid el siete de abril de 1933, durante su fecunda estancia en Sevilla perteneció a varias Academias científicas y culturales y recibió el honor de ser nombrado hijo predilecto y adoptivo de Sevilla, según acuerdo de la Comisión permanente del Ayuntamiento de Sevilla en sesión celebrada el ocho de febrero de 1928. S.M. el rey Alfonso XIII le concedió el título de Vizconde de los Remedios.Este prócer donó a Sevilla la fuente de la plaza de doña Elvira (procedente del extinguido convento Casa Grande del Carmen (hoy Conservatoio Superior de Música), fuente que fue retirada en el año 1993 para ser reparada y colocada una réplica en su lugar. Dicha plaza fue remodelada por Juan Talavera en 1924 con motivo de las obras para hermosear la ciudad ante la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929.
La portada de Santa Lucia ya comentada y una lujosa estantería para el Archivo de Indias fueron otras aportaciones del mismo mecenas. En 1928 hace una donación cuantiosa y muy completa al Estado español de una colección muy notable de esculturas (que hoy día conforman el núcleo más importante de los fondos) y pinturas de escuela sevillana, todas ellas en el Museo de Bellas Artes[1]. Además cedió a la ciudad la huerta del ex-convento dominico de San Pablo, lugar que hoy ocupan calles tan sevillanas como Canalejas, Gravina o la propia que lleva su nombre en agradecimiento por la donación.S
Sobre el estilo gótico-mudéjar o mudéjar simplemente como parece más adecuado llamarlo podemos decir que se trata de un estilo propio de la época bajomedieval que aúna las características del estilo gótico con las propias del arte musulmán, concretamente del almohade. Este estilo abarca los siglos XIII, XIV y XV, siendo especialmente prolífico en este arte el siglo XIV y se da en zonas de Andalucía y muy profusamente en Sevilla. La arquitectura es esencialmente religiosa, en iglesias parroquiales que actualmente ocupan lo que fueron solares de antiguas mezquitas o bien espacios antes baldíos. Al ocupar las tropas castellanas al mando de san Fernando la ciudad en 1248 se encuentran con una serie de mezquitas (veinticuatro parecen ser las que había en el interior del recinto amurallado) que rápidamente son consagradas al culto cristiano. Con el tiempo van entrando en ruina y sobre sus solares se levantan los actuales templos. Lo anterior no impide para que también se levanten templos en lugares que antes no habían sido mezquitas, como en el caso de Santa Ana, en Triana.
Las características de los templos mudéjares son las siguientes: portada "adosada" al muro con decoración mudéjar pero usando arcos ojivales con numerosas "arquivoltas" y decoración de "puntas de diamante". En algunos casos hay decoración escultórica (Santa Catalina, Santa Marina). La portada es de piedra, a base de sillares y la fachada principal, de ladrillo, suele presentar tres óculos (cuatro en algunos casos como San Román) que corresponden a las naves interiores. La torre generalmente aparece adosada en los pies de la nave del Evangelio aunque también se da la tipología de torre-fachada (casos de Santa María la Blanca, San Lorenzo o San Isidoro). Al interior, estas iglesias siempre presentan tres naves, la central más ancha y elevada que las laterales, con el tejado a dos aguas. Los soportes son pilares de ladrillo cruciformes que sostienen arcos ojivales. La techumbre consiste en una armadura mudéjar excepto en la zona más sacralizada del templo, que es el presbiterio, en el cual se usan bóvedas de crucería. El presbiterio suele estar formado por dos tramos: uno primero cuadrangular y otro posterior poligonal, al que abren ventanales góticos muy estilizados.El material constructivo base es el ladrillo, a veces combinado con la piedra para reforzar los ángulos y las portadas, que sin excepción son pétreas. Las torres son de ladrillo y por lo general en la actualidad aparecen con remates posteriores, renacentistas o barrocos (casos de San Pedro o Santa Ana). La decoración de las torres recuerda claramente a su "hermana mayor", la Giralda y ha hecho que muchos historiadores, erróneamente, las hayan considerado como antiguos alminares siguiendo el mismo esquema que ocurrió con la Giralda ya que “repiten la estructura y la tipología de los alminares almohadas provocando a veces la confusión como en el caso de San Marcos o Santa Catalina”[2]. Los templos conventuales, a diferencia de los parroquiales, suelen tener una sola nave (sirva como excepción la iglesia del convento de Santa Inés) y en vez de torre usan espadaña. Algunas iglesias parroquiales adoptan la forma de torre-fachada, como los casos de San Lorenzo, Santa Maria la Blanca y San Isidoro.
Hay cuatro excepciones en las iglesias de este estilo que cubren todas las naves con bóvedas ojivales. Se trata de las iglesias de Santa Ana, la conventual de Santa Inés, Santiago de la Espada (hoy convento mercedario de la Asunción) y San Martín, además de la desaparecida de San Miguel. Dentro de la arquitectura civil tras la conquista de Sevilla se conservan asimismo edificios como la Torre de D. Fadrique, único ejemplar de transición del románico al gótico y el Palacio Gótico de Alfonso X en el Alcázar, edificios ambos del S. XIII. Cronológicamente, las iglesias mudéjares sevillanas más antiguas son las de Santa Ana y San Gil que se construyen en el S. XIII donde el elemento gótico es claramente predominante. En el resto de los templos mudéjares sevillanos es preciso distinguir antes y después de 1356, año de un terremoto que arruinó a numerosas iglesias-mezquitas e hizo preciso su reconstrucción. De antes de la fecha citada son las iglesias de Santa Marina, Santa Lucía, San Julián, San Vicente, San Isidoro y San Lorenzo. Posteriores al terremoto (en pleno reinado de D. Pedro I de Castilla) son las de San Andrés, San Esteban, San Pedro y Omniun Sanctorum. En el S. XV se construyen la Cartuja y San Juan de la Palma.Las portadas posteriores a 1356 presentan unos baquetones trebolados muy característicos (caso de San Marcos o San Esteban) así como otros detalles (mayor desarrollo del espacio existente entre el trasdós de la rosca de la arquivolta y la cornisa) que las hacen ser consideradas posteriores a 1356.
En definitiva, sus características se pueden resumir en las siguientes:
* Iglesias de tres naves, más ancha la central.
* La cubiertas son de madera (artesas) excepto la parte más sacralizada del templo como es el presbiterio que se cubre con bóvedas de piedra o ladrillo cubriéndose la nave central con armadura mudéjar de par y nudillo y las naves laterales con armaduras de colgadizo.
* Las portadas, que están adosadas al muro de la fachada, son siempre de piedra y siguen el mismo esquema en todos los casos de arcos ojivales con arquivoltas, decoración de punta de diamante y arquillos ciegos con decoración de tipo mudéjar, pudiendo llevar decoración escultórica (caso de Santa Marina por ejemplo).
* Tejados a dos aguas.
* Torres de ladrillo mudéjares adosadas (en algunos casos son torres-fachada como en San Isidoro a Santa María la Blanca).
* Óculos (tres) en la fachada para iluminar las naves.
* Los soportes, de ladrillo, son pilares que soportan arcos ojivales.
Las influencias almohades se manifiestan en las cubiertas de las naves (madera), en el empleo del ladrillo, en los soportes (pilares rectangulares), decoración de las portadas y en las torres, inspiradas en su hermana mayor la Giralda mientras que los elementos cristianos se manifiestan en las portadas góticas, presbiterios, plantas y alzados.
IGLESIAS GOTICO-MUDÉJARES CONSERVADAS: Santa Ana, San Gil, San Julián, Santa María la Blanca (redecorada en barroco en el S. XVII), Santa Marina, San Marcos, San Román, San Vicente, San Lorenzo, Santa Catalina, San Pedro, San Juan de la Palma, Omnium Sanctorum, San Martín, San Andrés, Santa Lucía (no abierta al culto), San Isidoro y San Esteban.
De otras iglesias que fueron de ese estilo y que hoy sólo conservan el nombre podemos citar al Salvador (barroco), Magdalena (barroco) y San Bartolomé (neoclasica). Desaparecidas y de este estilo eran las de Santa Cruz y San Miguel.
[1] El Museo de Bellas Artes contó en el pasado con una sala especialmente dedicada a mostrar los fondos de la donación Rafael González Abreu.
[2] AA.VV.: El arte mudéjar en Sevilla. Gabinete Pedagógico de Bellas Artes. Cuaderno del Profesor. Sevilla 1999. Pag 25