7.12.11

EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO I

Vamos en un par de artículos a analizar el concepto de arqueología y sus métodos.

CONCEPTO DE ARQUEOLOGÍA.
La definición de Arqueología como "tratado de lo antiguo" ha evolucionado con el tiempo. La mayor aportación de la Arqueología se ha centrado en la reconstrucción histórica de sociedades desaparecidas partiendo del análisis y estudio de materiales hallados en excavaciones o encontrados casualmente.
Principalmente su marco cronológico se ha ceñido a la Prehistoria (periodo anterior a la aparición de la escritura) pero no se reduce a ese período pues también abarca épocas históricas muy amplias (Egipto, Gracia, Roma, visigodos, Islam). La preocupación científica de la Arqueología no atiende al valor artístico o monumental sino al conjunto de materiales que integran el bagaje cultural de una sociedad. Así, a los historiadores del arte les importa el valor estético de las piezas mientras que el arqueólogo busca el valor histórico, el mensaje que esos materiales nos transmiten.

EL MÉTODO ARQUEOLÓGICO
La Arqueología nace como ciencia a mediados del S. XIX, cuando comienza a diferenciarse del mero coleccionismo. Es precisamente el empleo de un método riguroso en la investigación lo que distingue al verdadero arqueólogo del simple coleccionista o depredador de yacimientos arqueológicos. Fijar cronologías, establecer secuencias culturales, estudiar el paleoambiente físico en que se desenvuelven esas sociedades y deducir correlaciones entre unas sociedades y otras son los resultados que nos depara el método investigativo.
El método arqueológico implica unas técnicas concretas que van en definitiva encaminadas a localizar y estudiar el yacimiento arqueológico. El objeto fundamental pues es el estudio del yacimiento arqueológico que es "un lugar que estuvo ocupado por sociedades hoy desaparecidas y cuyo testimonio se nos muestra a través de restos materiales más o menos visibles.
Este método tiene varias fases:
* Trabajo de campo
* Investigación
* Conservación
* Difusión
Vamos en este primer artículo a tratar sobre las dos primera fases del método arqueológico.
El trabajo de campo como su nombre indica es el trabajo que se realiza "in situ", antes del hallazgo y después en el lugar del hallazgo. Tiene a su vez varios momentos:
>> La prospección consiste en el estudio del terreno al objeto de descubrir o localizar yacimientos arqueológicos. Esta prospección puede ser superficial o más sistemática, recorriendo palmo a palmo el terreno a investigar. Se ayuda en ocasiones de técnicas muy modernas como la fotografía aérea, la prospección geoeléctrica y la cartografía. En cualquier caso nunca se puede sustituir el recorrido directo por el lugar.
>> La excavación tiene lugar una vez hallado el yacimiento. Puede revestir diversos grados de profundidad: bien hacerse un simple sondeo estratigráfico o bien una excavación sistemática de gran amplitud. En ambos casos se parte del supuesto de que hay que destruir una parte del yacimiento para poder estudiarlo. Se dice que un yacimiento es como un libro cuyas páginas se rompen a medida que vamos leyéndolas. Por eso es preciso antes de actuar sobre el yacimiento y sobre los restos y estructuras que van apareciendo tomar todo tipo de medidas cautelares: dibujos, fotos, planos, notas, esquemas, etc. Hay que anotarlo todo para poder transmitirlo después.
Todas las excavaciones precisan usar el método estratrigráfico, que nos permite establecer bien secuenciadas las líneas cronológicas y al mismo tiempo nos ayuda a situar los materiales que aparezcan en su contexto.
Una regla de oro del método arqueológico nos dice que un yacimiento no debe ser excavado nunca en su totalidad debiendo dejarse zonas reservadas a futuras investigaciones, a modo de testigos. También se dejan zonas sin excavar (testigos) para leer la estratigrafía. La excavación sistemática se organiza dividiendo en sectores la zona a excavar haciendo diversas catas en el terreno y procediendo a anotarlo todo.
En Sevilla hemos podido ver todos lo que es una excavación sistemática en la realizada en el yacimiento del antiguo castillo de la Inquisición (puente de Triana) o en el solar del convento y mercado de la Encarnación.
Cerca de Sevilla tenemos al conjunto romano de Itálica. La legislación vigente obliga al realizar una obra tras un derribo, si se ha producido en zonas superpuestas de habitat antiguos (cascos antiguos de las ciudades o en lugares en los que se sospeche de la existencia de restos), que antes de construir se haga una prospección arqueológica sobre todo si la nueva construcción lleva garaje subterráneo para localizra posibles restos del pasado.
Frecuentemente aparecen restos, como ha sucedido en el solar de calle Francos o en la calle Jerónimo Hernández, donde han asomado restos de la muralla romana y árabes. Eso mismo ocurrió al derribar el mercado de Triana o el mercado de la Encarnación, o en la Avenida de la Constitución y calle San Fernando para cosntruir el tranvía o, más recientemente, en el Salvador o la propia capilla real de la catedral sevillana. 

La investigación se produce una vez finalizada la excavación, y tiene por objeto poner en orden los datos obtenidos, buscar relaciones, aportar datos estadísticos, realizar dibujos y,  en definitiva, hacer que los datos puedan ser usados de manera científica y que pasen a engrosar la historia.
Los métodos que emplean los arqueólogos en la investigación suelen ser de tres tipos: analíticos, tipológicos y estadísticos.
* El método analítico (analizar los restos) tiene su estrella en el método llamado del carbono-14. Desde su descubrimiento en el año 1949 constituye un recurso obligado para determinar la antigüedad de los depositos arqueológicos y consiste en medir mediante aparatos apropiados el carbono de peso atómico 14 que contienen todas las materias orgánicas y que se va destruyendo poco a poco de manera que puede ser medido ya que según la cantidad que contengan los restos se puede determinar la fecha de su muerte. También se hacen estudios de palinología (estudio del clima y paisaje vegetal y animal) que pueden ilustrar sobre las formas de vida, costumbres y hábitos de los seres que habitaron el yacimiento.
* El método tipológico consiste en clasificar en tipologías los materiales extraídos. A través de estas tipologías se han podido deducir relaciones entre unos yacimientos y otros así como sistematizar en grandes conjuntos y poder ver las líneas cronológicas (por ejemplo, una vez hecha la tipología del vaso campaniforme se ha podido ver la extensión de esta cultura y su dessarrollo).
* El método estadístico ayuda a entender las peculiaridades culturales de un horizonte determinado elaborando gráficos, frecuencias, porcentajes,etc.