26.10.11

EL REPARTIMIENTO DE SEVILLA I

Tras la toma de Sevilla por Fernando III en 1248, procedió el monarca en organizar su reparto y organización con arreglo a las leyes, fueros y usos castellanos, Repartimiento que su hijo Alfonso X concluyó. El repartimiento, que consiste en la donación de los bienes raíces requisados –inmuebles urbanos y alquerías (aldeas musulmanas) con sus tierras correspondientes–, se considera como una recompensa a los que han colaborado en la conquista y, de paso, asegura el futuro, al sentar las bases económicas que regirán la repoblación del territorio. Considerada la ciudad perteneciente a la Corona por derecho de conquista, el monarca procedió al reparto de la ciudad y de su término entre los miembros de su familia, los infantes, los ricos hombres, los prelados, los caballeros, las órdenes militares, las órdenes religiosas, los hombres buenos y peones que le ayudaron en la conquista.
Procedió, pues, al Repartimiento, pero no de una manera general o global, sino singularmente, a entidades y personas concretas, con entera independencia y separación unos repartos de otros. Se creó una Junta de partidores, compuesta por el obispo don Remondo, Ruy López de Mendoza, Gonzalo García de Torquemada, Pedro Blasco y Fernán Servicial, ejecutor material de muchas operaciones.
El proceso fue largo y se hizo en tres fases:
* el reparto general acometido desde 1248 por el propio Fernando III y concluido en 1253 reinando ya Alfonso X;
* en la segunda fase se complementan los heredamientos (fincas rústicas y urbanas) abandonados por sus dueños entre 1255 y 1257;
* la tercera, en 1263, se dedica a redistribuir las casas descuidadas y yermas.

Así da comienzo el Repartimiento de Sevilla:
“En Seuilla, jueves, primero día de mayo, era de mil e doçientos e noventa e un annos, con sabor e con gran voluntad que ouo el muy noble e muy alto don Alfonso, por la graçia de Dios rey de Castilla, e de León, de Galiçia, de Seuilla, de Cordoba, de Murcia, e de Jaen, de facer servicio a Dios, e por onra del muy noble rey don Ferrando, su padre, e por gala donar al infante don Alfonso, su tio, e a sus hermanos, e a sus ricos ornes, e a sus Ordenes, e a sus fijosdalgo, e a todos aquellos que le ayudaron a ganar la muy noble çiudad de Seuilla, el servicio e el aiuda que ficieron al rey don Fernando su padre e a él en ganarla e conquerir la Andaluçia, e por poblar e asosegar la sobredicha noble de la ciudad de Sevilla ouo de saber todas quantas alcarias e quanto heredamiento auia e de figueral e de olivar, e de huertas, e de vinnas, e de pan, e sópolo por don Remondo obispo de Segovia, e por Ruy López de Mendoza, e por Gonçalo García de Torquemada, e por Ferrán Servicial, e por Pedro Blanco el adalid, que lo anduvieron todo por su mandato, e sopieron. todo quanto era; e según la quenta que ellos dieron que avía en cada logar diólo el rey de esa guisa, así como es escripto en este libro; e diérongelo todo por medida de tierra e por medida de pies a raçon de cinquenta pies el arançada; e diólo el rey por la medida de los pies que era más cierta que la de la tierra, e fiço sus donadíos muy buenos e muy grandes e partiólo desta guisa: primeramente heredó al infante don Alfonso de Molina, su tio, e a sus hermanos, e a las reinas, e a sus ricos omes, e a obispos e a Ordenes, e a monasterios, e a sus fijosdalgo, e desi a los de su criazón que fueron del rey don Fernando, su padre, e desi a los de su compagna e a otros omes muchos; e tomó heredamiento para sus galeas e para su çillero que fiço, e para su almacén, e desi heredó hi docientos caualleros hijosdalgo en Sevilla e dioles su heredamiento apartado, e todo el otro heredamiento que fincó diólo al pueblo de Sevilla ansi corno es escripto e ordenado en este libro”.