17.9.09

LA CAPILLA DE SAN ONOFRE II

Un retablo importante es el dedicado al titular de la capilla, San Onofre –ermitaño del siglo IV, muy venerado por los cristianos coptos–. El retablo, situado a la derecha del retablo principal, es de estilo barroco. Fue comenzado por Díaz de la Cueva en 1599 y finalizado por Juan Martínez Montañés en 1606.
Preside el retablo la imagen de San Onofre, con su iconografía tradicional de eremita (anciano desnudo que se cubre con sus propios cabellos). Aparece arrodillado, en actitud orante. Es obra del citado Díaz de la Cueva. A sus lados hay pinturas al óleo sobre tabla, obras de Francisco Pacheco que representan a San Francisco, Santo Domingo de Guzmán, San Jerónimo y San Pedro Mártir. En el segundo cuerpo hay una imagen de la Virgen flanqueada por otras pinturas también de Pacheco, representando a Santa Ana, Santa María Magdalena, San Juan Bautista y un arcángel. En el ático aparece la cabeza de un querubín. En las calles laterales están representados San Sebastián y San Roque, que llevan a los pies los retratos de don Pedro de Cárdenas Sote y su hijo y al otro lado su escudo de armas. En el segundo cuerpo de las calles laterales, figuran sobre peanas las esculturas de San José y San An­tonio. Según la profesora Castillo Utrilla, este altar fue usa­do por la hermandad de la Virgen de la Consolación. En la azulejería del altar, encontramos representado el escudo de Armas de la familia Cárdenas Sotes, Patronos que la costea­ron.
Nos quedan dos altares por describir, uno hoy dedicado al Niño Jesús y otro a San Laureano.
El primero fue el destinado a albergar la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, talla de vestir del XVIII, cuyo sitio ocupa hoy la imagen de un Niño Jesús. En el ático la imagen de Dios Padre, que nos bendice con su mano derecha y apoya su mano izquierda en el mundo. En los laterales aparecen San Francisco y el escudo de las Cinco Llagas, propio de los franciscanos, emblema que se repite en la azulejería del frontal del altar.
El segundo retablo a describir es el dedicado al que fue obispo de Sevilla, San Laureano. El retablo es obra de Bernardo Simón de Pineda. En la hornacina central, flanqueada por columnas salomónicas pareadas , aparece la imagen de San Laureano con vestidura de obispo, iconografía que se completa en las calles laterales con relieves que representan escenas de su vida. Remata el retablo un altorrelieve representando a San Juan Evangelista en el momento de escribir el Apocalipsis.