12.10.08

LAS CAPILLAS LATERALES DE LA CATEDRAL DE SEVILLA: MURO DEL ORIENTE

Al iniciar el recorrido por las capillas laterales, queremos hacer constar que para su mejor estudio y una más fácil localización, las hemos dividido en cuatro grandes grupos:
A) Capillas orientales B) Capillas septentrionales C) Capillas meridionales
D) Capillas occidentales

CAPILLAS SITUADAS AL ORIENTE (En la cabecera del templo)
l. Altar de la Magdalena
Lo más destacado es su retablo, anónimo del S. XVI. Los temas representados son La Magdalena a los pies de Cristo Resucitado en el cuerpo principal y La Anunciación situada en el ático. En el banco del retablo figuran el retrato D. Pedro García de Villadiego con San Benito el retrato de Doña Catalina Rodríguez con San Francisco. En las alas laterales del retablo figuran Santa Catalina con Santa Barbara y San Andrés, Santiago, San Pedro y San Pablo. Sobre la puerta hay un gran cuadro de san Se­bastián, pintado por Antonio de Alfián. La gran vidriera que aparece en lo alto representando también a san Sebastián, es de las mejores de toda la catedral, debiéndose su ejecución al famoso Arnao de Vergara en 1535 y que es un retrato de Carlos V. La nave que encabeza recibe el nombre de san Sebastián. Los patronos de este altar fueron Pedro García de Villadiego y su esposa Catalina Rodríguez, quienes lo dotaron en 1537.

2. Altar de la Asunción
Situado en el muro interior de la Puerta de Palos, está dedicado a la Asunción. Es un bajorrelieve de escaso valor, no así las pinturas con san Il­defonso y san. Diego de Alcalá, ángeles y santos, realizadas con gran acierto por Alonso Vázquez en 1593. Fue dotado por el jurado Juan Cristóbal de la Puebla en 1523.

3. Capilla de San Pedro
Esta capilla fue fundada en 1525 por el Cardenal Tavera. El retablo que adorna esta capilla fue costeado por los Marqueses de Malagon en 1625, y su estructura fue realizada por el tallador Diego López Bueno. Aparece cerrada por una bella reja barroca obra de fray José Cordero (siglo XVIII). Contiene en su interior un estupendo retablo, obra del arquitecto y ensamblador Diego López Bueno, realizado en 1625. Las pinturas de este retablo son obras de Francisco de Zurbaran y fueron realizadas hacia 1630. En el banco del retablo aparecen pinturas de Cristo y San Pedro sobre las aguas, Cristo entregando las llaves a San Pedro y San Pedro curando al paralítico. En el primer cuerpo figuran La Visión de San Pedro, San Pedro Papa y el arrepentimiento de San Pedro.En el segundo cuerpo se representa a San Pedro liberado por el Angel, la Inmaculada Concepción y Quo Vadis. El Padre Eterno del atico es una copia del siglo XVIII de la original de Zurbaran y por lo tanto no pertenece a este artista. En su muro septentrional está el sepulcro del Arzobispo fray Diego de Deza, ilustre protector de Colón.
En el muro derecho se dispone un grupo de cuatro pinturas atribuidas a Francisco Reina, discípulo de Zurbaran, pero que podrían relacionarse con Juan Luis Zambrano, a tenor con el fragmento de una firma que figura en una de ellas. Proceden del convento de la Merced de Sevilla y representan La aparición de la Virgen de la Merced a San Pedro Nolasco en el coro de los novicios, el Milagro de la Barca, San Fernando entregando la Virgen de la Merced a San Pedro Nolasco y la muerte de San Pedro Nolasco. Sobre estas pinturas figuran otras tres que representan a San Pedro Arrepentido, copia de un original del pintor flamenco General Seghers, San Pedro liberado por el Angel y el martirio de Santa Agueda, obras de escuela italiana del siglo XVII.

4. Capilla de la Concepción grande
Llamada antes de san Pablo, en esta capilla se conservaron los restos y las armas de los caballeros que asistieron a la conquista de la ciudad, trasladados luego a una bóveda de la sacristía de los Cálices. Su patronato perteneció al caballero veinticuatro Don Gonzalo Nuñez de Sepulveda, quien lo adquirió en 1654. La reja de la capilla se termino en 1668 y en su remate aparecen los escudos de armas de su patrono. El interior se ilumina con una vidriera que representa El Martirio de San Pablo, obra de Arnao de Flandes, realizada hacia 1550. El Caballero Veinticuatro, don Gonzalo Nú­nez de Sepúlveda, la obtuvo como entierro a mediados del Siglo XVII, como premio a una espléndida donación de la fiesta y octava de la Purísima. De entonces datan el monumental retablo barroco realizado según trazas de Francisco de Ribas, por el ensamblador Martín Moreno en 1658, debiéndose a Alonso Martínez la imaginería que preside una concepción de muy buen arte, y rematado por el conocido como "Cristo de San Pablo", que tuvo mucha devoción en Sevilla. En el muro meridional se encuentra el sepulcro de cardenal Cienfuegos, fallecido en 1881.

5. Altar de Santa Bárbara
Se encuentra situado este altar a la izquierda de la puerta de Campanillas, con una merito­ria reja y un pequeño retablo con pinturas de aire muy italianizante, obras de Antón Ruíz (1544), discípulo de Antonio de Alfián. De este último artista es el cuadro de San Roque que hay sobre el dintel de la puerta de Campanillas. El altar de Santa Barbara fue dotado por el canónigo Don Rodrigo de Solís. Preside el retablo una representación de La Sagrada Familia flanqueada por San Jeronimo, Santa Barbara, San Lucas y San Marcos. En el centro del segundo cuerpo figura La venida del Espíritu Santo y en los laterales, San Pedro, San Pablo, San Juan y San Mateo.

6. Altar de Santas Justa y Rufina
A la derecha de la puerta de Campanillas, este altar fue del antiguo patronato de la familia de los Bécquer, antepasados del poeta de las "Rimas". Hoy está consagrado a las Santas Justa y Rufina, cuyas esculturas son de Duque Cornejo, procedentes de la Iglesia del Salvador y que cada año procesionan en el Corpus, datándose en 1728. Como detalle curioso podemos añadir que la Giralda que aparece entre ambas santas nos muestra el aspecto que tendría la torre en el siglo XVIII.
Sobre la puerta de las Campanillas se encuentra una vidriera que representa a San Cristóbal, obra de Arnao de Flandes en 1546. Bajo ella aparece una pintura de San Roque que se encuentra muy transformada por restauraciones posteriores. En origen fue obra de Antonio Arfian.

También en este muro se abre la Capilla Real, que por su importancia merece ser tratada aparte.