2.1.08

LA CAPILLA DE LOS MARINEROS




A mediados de la trianera calle Pureza se encuentra la Capilla de los Marineros, sede canónica de la hermandad de la Esperanza, imagen mariana de tez morena a la que los trianeros le profesan una devoción muy especial, y que sirve como seña de identidad del barrio.
La Cofradía, cuyo titulo completo es el de “Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Sacramento y de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza Coronada y San Juan Evangelista” es el resultado de la fusión de otras tres. La más antigua es la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza, fundada en la parroquia de Santa Ana en 1418 vinculada al gremio de los ceramistas. En 1542 se fusionó con la de San Juan Evangelista, del gremio de los pescadores uniendo así las dos profesiones más características del castizo arrabal trianero: la cerámica y la pesca. Por otro lado, en 1608 el clérigo Francisco de Lara fundó en el convento de las mínimas de Triana una hermandad con el título de la Exaltación o Invención de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Salud. Dado que la advocación de Exaltación ya existía y al oponerse otras cofradías a este uso del Título, especialmente los del Silencio, por el uso de túnicas y cruces similares a las que ellos llevaban y para evitar duplicidades el provisor dispuso que se cambiase la advocación, pasando a llamarse desde su año fundacional de las Tres Caídas. La formaban especialmente marineros y gentes de la mar. Muy pronto, en 1616, se fusionó con la de Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista, formando una sola residiendo en el convento-hospital del Espíritu Santo.
Ha tenido numerosos cambios de sede, siempre en Triana: en 1621 residía en el desaparecido convento del Espíritu Santo de clérigos regulares del Espíritu Santo, donde obtienen una capilla llamada de San Cayetano. De allí pasaron a Santa Ana en 1736 para pasar a la iglesia del convento carmelita de los Remedios debido a los daños sufridos por la parroquia de Santa Ana con motivo del terremoto de Lisboa de 1755. Se mudan otra vez a la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Encarnación en la actual calle Pagés del Corro en donde se encontraba en 1766 volviendo al Espíritu Santo. Por fin estrenan capilla propia en 1815 en la calle Larga, hoy Pureza, que les fue expropiada en 1868 por la Junta revolucionaria, sacándola a subasta siendo adquirida por dos súbditos ingleses que la dedicaron al principio como templo para el culto de la religión anglicana y posteriormente a almacenes. Se trasladó a San Jacinto y en 1962 volvió a su capilla de los Marineros, que ahora glosamos.
Por lo que respecta a la fachada que da a la calle Pureza, consta de un gran lienzo en cuya parte inferior se abre una puerta adintelada, con alfiz superior quebrado, sostenido por pilastras toscanas. Sobre ellas un dintel, encima de él un frontón curvo partido con unos pináculos en las esquinas. En el centro del frontón una hornacina con una Inmaculada moderna, obra de Antonio Illanes de 1962. La hornacina se remata con un frontón mixtilíneo sobre el cual hay una serie de óculos polilobulados. La fachada se remata por una espadaña de tres vanos con jarrones de cerámica cruz y flores de forja.
El interior de la Capilla de los Marineros es de gran sencillez: una única nave y una capilla en el lado de la Epístola, aparte de presbiterio y coro a los pies. La techumbre es de madera siguiendo el modelo neomudéjar. Fue adquirido en 1961, tras ser adquirido al antiguo colegio de Villasís. Colgada del techo luce una magnífica lámpara procedente del desaparecido Café Britz1.

Al fondo del presbiterio figura el magnífico retablo mayor, procedente del convento de la Merced de Osuna. Es obra documentada de Francisco María de Ceiba fechada en 1717. Consta de dos cuerpos divididos en tres calles y ático. Se sustenta por medio de estípites. En el camarín central preside la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, que fue coronada el dos de junio de 1984. Es una imagen de Astorga, restaurada y prácticamente rehecha por Antonio Castillo Lastrucci de 1929, ya que el rostro de la Trianera así como sus manos quedaron muy deteriorados en un incendio en 1898.
Junto a la Virgen aparecen en el cuerpo inferior del retablo esculturas de san Pedro Nolasco y san. Ramón Nonato del siglo XVIII. En la parte superior un relieve del Padre Eterno rodeado de san Pedro Pascual y san Pedro Armengol. En la zona del sagrario en el centro Cristo Redentor, con esculturas de santa Bárbara y santa María de Cervelló a los lados. El conjunto queda rematado por el escudo de la hermandad.
En la nave se disponen cuatro retablos. Neobarroco es el retablo dedicado a san Juan Evangelista, con una imagen del Niño Jesús en la parte baja, de la primera mitad del siglo XVIII según los modelos de Juan de Mesa. También en este lado existe un retablo dedicado a la “Coronación de la Virgen”, consistente en un lienzo con ese tema, obra de Manuel Guzmán Bejarano. El cuadro se inspira en el mismo tema de Velázquez.
Otros dos retablos están al lado del Evangelio. Uno es el dedicado a la efigie del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, titular de la hermandad y atribuido a Marcos Cabrera (siglo XVII). El retablo es del siglo XVII y procede del convento franciscano de San Antonio de Padua. Aparecen San Telmo y San Antonio de Padua, a ambos lados.
A continuación encontramos el retablo de las Ánimas del Purgatorio con la Virgen del Carmen, obra moderna de 1964 de José Antonio Rodríguez fechada en 1964.
En el edificio lateral de la capilla se encuentras la casa hermandad y exposición de los enseres de esta popular cofradía de la Madrugada sevillana.
1.- El Café Britz estuvo situado en la esquina de Tetuán con Rioja