5.11.07

LA CRUZ DE LA PLACITA DE SANTA MARTA


En el bello barrio de Santa Cruz, en el centro de una recoleta placita, se halla la cruz del adarve o placita de Santa Marta, cruz procedente de un humilladero de San Lázaro.

La Cruz de Santa Marta fue mandada construir por el Asistente de la ciudad don Francisco Chacón y fue diseñada por el arquitecto Hernán Ruiz II en 1564 por encargo del Ayuntamiento para ser colocada en el crucero del camino a San Lázaro cuando ocupaba el cargo de Maestro Mayor de la ciudad. El ejecutor de la obra fue Diego de Alcaraz, que siguió fielmente las condiciones impuestas por el arquitecto[1]. El material es mármol para la Cruz, que lleva labrada un Crucificado por un lado y la Quinta Angustia por el otro. La peana y el pedestal son pétreos. El contrato, redactado por Hernán Ruiz, especificaba que el contratista debía abrir una zanja de planta cuadrada sobre la que colocaría un pilar de piedra del Puerto de Santa María sobre el cual irían dos gradas a modo de peana para un pedestal de piedra de Espera sobre el cual colocaría un fuste de mármol como soporte de la Cruz.

Esta Cruz pertenece a la tipología de humilladeros. En palabras del profesor Jesús Palomero "Los humilladeros son sencillas construcciones levantadas en los cruces de caminos que se hallan próximos a la entrada o salida de los núcleos urbanos. Su ascendencia es medieval y se alzaron con el triple propósito de ordenar el tránsito, señalar el límite o término... y fomentar la piedad de los viandantes"[2]. Otros humilladeros muy conocidos son el templete de la Cruz del Campo, el de San Onofre y el desaparecido de la Cruz del Rodeo que estuvo en el extremo norte de la Alameda y se rodeaba para hacer un Vía Crucis que tenía en su peana.

El lugar primitivo de la ubicación del humilladero de San Lázaro era extramuros de la Macarena, en la antigua calzada romana que llevaba a la puerta de la Macarena y donde confluían el camino real que venía de San Jerónimo y la vereda que daba a San Lázaro. La colocación en su actual emplazamiento del adarve de Santa Marta se realizó a primeros del siglo XX por iniciativa de la Diputación Provincial.

El adarve de Santa Marta es uno de los escasos vestigios que se conservan del urbanismo musulmán. Un adarve es una calle sin salida, muy frecuente en las ciudades musulmanas y que para algunos autores es el origen de los corrales de vecinos ya que al cerrarse la calle queda un ámbito interior al que se abren posteriormente los cuartos.

En Sevilla se conservan todavía muchos adarves, pudiéndose citar el de la Alcaicería de la Seda, Escuela de Cristo, calle Francos, Gandesa, Corral del Rey, Galindo en Cuesta del Rosario, Siete Revueltas, Oropesa, Entrecárceles y algunos más dándose el caso de que algunos de ellos están sufriendo un proceso de privatización debido a que los vecinos, afectados por problemas de seguridad, han colocado rejas a la entrada de los mismos convirtiendo así un espacio público en privado[3].

[1] La subasta para adjudicar la obra se realizó el 17 de agosto de 1564 ganando la licitación el cantero Diego de Alcaraz por 80 ducados.
[2] PALOMERO PÁRAMO, Jesús: Ciudad de retablos, El Monte, Sevilla, 1987, pag 15
[3] El 23 de junio de 2001 la Asociación de Profesores para la Defensa del Patrimonio “Ben Baso” organizó una jornada reivindicativa de esos espacios públicos que se están privatizando colocando pegatinas en los adarves afectados.